Fuera del mapa: un gremio invisible [1ra parte]



Fuera del mapa significa no figurar o ser invisible a pesar de existir en la realidad...la premisa del no reconocimiento.


Si partimos de la idea de que el teatro no existe sin público...si vemos que muchas personas sobrellevan el aislamiento y el encierro consumiendo material de lectura, películas, música, poesía etc... ¿por qué nadie ha hablado de nosotrxs en los medios de comunicación? ¿Por qué no se cataloga de vulnerable a las personas que nos encontramos imposibilitadas de recibir ingresos o de ejercer nuestro trabajo en los próximos meses (sin contar los proyectos, funciones y cursos que estaban planificados para el 2020 y que se han cancelado)?.


Este tiempo en cuarentena me ha dado mucho que reflexionar acerca del quehacer del teatro en estos tiempos, pero al mismo tiempo, viviendo una especie de sensación de desamparo al encontrar que parece que a nadie le importa lo que pase con nosotrxs en un corto, mediano o largo plazo. Este artículo lo he desarrollado en dos partes...y en esta primera deseo exponer la situación en la que me he encontrado durante las últimas semanas (situación de muchas otras compañías de teatro), para después seguir en la segunda parte con otro tipo de reflexiones relacionadas con el teatro, la "virtualidad", su quehacer y los tiempos actuales.


Cronología de la Pandemia en Chile y (especialmente) Santiago


El 3 de marzo se anuncia públicamente el primer caso de infección por SARS-CoV-2 (del inglés severe acute respiratory syndrome coronavirus 2/ síndrome agudo respiratorio severo coronavirus 2)​ en Talca.


El 26 de marzo de 2020, en Santiago Centro se toma como medida de protección para la población, la cuarentena. A pesar de este decreto, nosotros ya nos encontrábamos realizando esta medida de manera voluntaria y preventiva 10 días antes de haber sido oficial, sumando un total de 52 días en confinamiento (al 6 de mayo) y con restricción de circulación y movilidad por la comuna.


Cada día las autoridades sanitarias del país anuncian su reporte epidemiológico a través de los medios de comunicación... puedes creerles o no creerles... pero allí están esas cifras que hacen eco en todas partes y a partir de las cuales, se supone, se toman decisiones a nivel central. Este ha sido el reporte que alimentó el comunicado de hoy:









Datos obtenidos directamente del portal digital del Ministerio de Salud del Gobierno de Chile en 6 de mayo de 2020:

https://www.minsal.cl/nuevo-coronavirus-2019-ncov/casos-confirmados-en-chile-covid-19/




¿Qué pasa con las artes escénicas durante esta pandemia?


Hay diversas realidades que han dado existencia a los distintos grupos dedicados a las artes escénicas. A pesar de esas diferencias, todos nos encontramos padeciendo el mismo mal: ausencia de la fuente de trabajo que representa el mayor porcentaje de los ingresos de nuestros integrantes. Ante este panorama, los gremios organizados de los y las trabajadoras de las artes escénicas han tomado la voz cantante y, entre todas, han generado instancias de sondeo, recolección de necesidades y propuestas para políticas públicas que apuntan hacia un alivio al sector que cada una de estas agrupaciones gremiales representa. También han surgido agrupaciones nuevas a partir de la crisis sanitaria, con características más inclusivas y que buscan visibilizar la realidad de la mayoría de lxs trabajadorxs de las artes escénicas: trabajos sin contrato, esporádicos y la mayoría de las veces, informal y subvalorado.


La realidad dibujada por las agrupaciones antes mencionadas no se fundamenta en meras suposiciones, ya que a nivel nacional se han realizado varios catastros que arrojan datos que dejan ver la cruda verdad: tanto el Sindicato de Actores y Actrices de Chile, como Compañías de Teatro Chilenas en Red, ACAES y otras asociaciones que agrupan a técnicos, realizadores y a otras disciplinas de las artes escénicas distintas del teatro por su parte han hecho sondeos, apuntando lo que nadie quiere ver: la situación precaria en la que nos encontramos las y los trabajadores de las artes.

El ruido generado por esta “recogida de datos” y la publicación de los distintos sectores del gremio unidos gritando al unísono sus demandas y propuestas ante figuras políticas con voz y voto en el Congreso, generó que el Ministerio de la Cultura, las Artes y el Patrimonio (MINCAP) despertara de un largo sueño y decidiera realizar un catastro nacional cuya intención general era el visibilizar a nivel nacional: 1.- Situación actual de las y los trabajadores de la cultura, las artes y el patrimonio; 2.- Situación previa al estado de catástrofe por pandemia de las y los trabajadores de la cultura, las artes y el patrimonio; 3.- Proyección económica y de actividad laboral en tres y doce meses de las y los trabajadores de la cultura, las artes y el patrimonio; 4.-Principales fuentes de ingreso de las y los trabajadores de la cultura, las artes y el patrimonio; y 5.- Factibilidad de la continuidad de la actividad laboral por vías no presenciales. Todo esto con el fin de generar respuestas de alivio ante los resultados obtenidos...en teoría.

De dicho catastro nacional titulado “Resultados Catastro de estado de situación Agentes, Centros y Organizaciones Culturales”, emitido por el MINCAP con fecha de Abril 2020, llamaron mi atención la descripción de los datos por cada ítem-pregunta de la encuesta realizada...si bien leí la interpretación que se hizo y revisé la metodología implantada para la obtención de la información, no me gustó la idea de conformarme con leer ese apartado solamente y terminé revisando los datos desnudos y desprovistos de suposiciones, conjeturas o correlaciones improvisadas sin ningún respaldo estadístico. No me asombró el resultado, ya que soy parte de ese universo encuestado y conozco muy bien mi situación pasada y presente, así como también he sido capaz de ver la situación de quienes me rodean (sobre todo a partir del estallido social de Octubre en Chile).


Aquí dejaré algunos datos que extraje del Último Catastro realizado por el MINCAP y que me parece importante compartir públicamente (consulta la fuente y lee completo aquí):


"Existe una alta dependencia de ingresos derivados de las actividades culturales y artísticas: el 66,6% de las agrupaciones u organizaciones encuestadas señalan que sus ingresos dependen entre el 76% y 100% de estas actividades."


Si, Sherlock...vivimos y dependemos de nuestro ejercicio del oficio artistico. Next...

"Se observa un alto porcentaje de cancelación de actividades (entre el 81% y el 100% de ellas), declarada por el 54,8% de los catastrados, especialmente en las áreas de Títeres (76,4%), Circo (72,5%) y Teatro (67,8%)".


Sin comentarios.

"Predominan las agrupaciones u organizaciones que tienen bajo su dependencia entre 1 a 9 trabajadores(as) (63,6%) y aquellas con entre 10 a 49 trabajadores(as) (32,2%). Por tanto, el 95,8% corresponden a micro y pequeña agrupaciones u organizaciones, según número de trabajadores(as)."


Es una realidad que, a pesar de que seas una Compañía de Teatro formalizada como microempresa (con todas las obligaciones tributarias que ello implica), lo más probable es que el tamaño de la organización posea pocos miembros que dependen de ella, sus ingresos sean esporádicos, pocas o ninguna utilidad anual y, por esto y otros motivos, no pueden tocar la puerta de los bancos para pedir creditos de ayuda para emprendedores y poder resistir este tiempo de inactividad. Tomemos en cuenta también que el 85% de lxs trabajadorxs de las artes escénicas (según el último catastro hecho por la Red de Compañías Chilenas de Teatro) no se encuentran en una compañía formalizada...esto deja fuera de cualquier préstamo bancario a esas organizaciones para poder costear sueldos, arriendos y otros gastos.

El gráfico habla por si solo.


La verdad es que me he tomado el tiempo de ver las sesiones de la comisión de cultura en el Congreso, en las que ha participado la Ministra de la Cultura, las Artes y el Patrimonio Consuelo Valdés Chadwick y verles discutir con tal ligereza y desinterés la situación actual de los que nos dedicamos a esta labor me genera una sensación de desamparo...sobre todo porque varios de esos diputados escuchaban con asombro y lástima a nuestras representantes (que por cierto han hecho un papel impecable defendiendo y exponiendo con argumentos y datos reales lo que ahora vivimos y necesitamos). Es como si hubiesen olvidado para siempre su condición de artistas...lo que significa vivir del arte y lo dependientes que somos de la “presencialidad” para poder ejercer nuestra labor. El cargo de “Diputado” viene con una condición de anmesia, que les impide reconocer la realidad y le hace más cómodo el tránsito hacia el “aburguesamiento”.


Cuando la Ministra Consuelo Valdés Chadwick se encoje de hombros y admite que el cuerpo legal actual no le permite asignar el presupuesto del Ministerio en soluciones de emergencia en forma de asignaciones directas...que por ser tan reducido el presupuesto para ser repartido entre un universo de miles de artistas, la solución es generar un concurso público...¿qué?...¿leí bien?...¿tengo que concursar con mis colegas para poder recibir un monto que hasta ahora no está claro de cuánto serán dichas asignaciones por proyecto?...ojo, tampoco se ha definido cuáles son las bases de ese concurso, quién será el jurado y los plazos de respuesta...me parece que esa no es una medida “de emergencia”



¿Te imaginas que tengas que concursar para poder recibir una “ayuda” o un “alivio” en medio de una pandemia?...bueno, eso es lo que le toca a nuestro gremio. Mientras lo escribo, pienso en una burda versión de Battle Royale o de los Juegos del Hambre...solo un minúsculo porcentaje de ese universo de artistas calificará para poder postular sus proyectos y ganará, mientras el resto se alimenta del aire y hace fotosíntesis. No todxs lxs trabajadorxs del arte podemos tele-trabajar o hacer lo que hacíamos, pero online. No es tan simple.


Si no fuera por el esfuerzo de miles de voluntades por ponernos de acuerdo y unir fuerzas para apoyarnos entre nosotros, nos habríamos tirado por el balcón o nos hubiésemos secado en una silla esperando. Desde la Red de Compañías Chilenas de Teatro se ha creado un Fondo Solidario a nivel nacional para atender a lxs artistas escénicos que se encuentran en peor situación y que, al día de hoy, no tienen dinero para alimentar a sus familias y tampoco gozan de los bonos y beneficios estatales que se han consignado a personas de bajos recursos debido a la contingencia...y ¿por qué a esxs trabajadorxs no se les ha beneficiado con las ayudas estatales que han sido decretadas por el gobierno y destinadas a lxs más vulnerables ante la pandemia? ...lo mismo me pregunto yo.


Por cierto, si deseas contribuir al fondo solidario, ¡no esperes más!...nos queda solo una semana para levantar esos recursos. Aquí te dejo los datos de transferencia:


BANCO ESTADO Cta Cte. n° 359-0-000-611-8 A nombre de Inés Bascuñán Rut: 14.164.676-1 companiasenred@gmail.com



Mientras no exista una respuesta satisfactoria por parte del Ministerio y sus respectivas Seremias, hoy decimos con fuerza:


#nosonfondosdeemergencia #culturaenagonía


Nos queda apoyarnos entre nosotrxs, juntar voluntades y resistir. Mientras tanto, yo seguiré, junto a mi compañía La Comunidad del Cordero Teatro adhiriendo a las agrupaciones gremiales y participando activamente en la visualización de nuestra situación...el sector está más organizado y claro que nunca. De esto no saldremos solxs.


Espera la segunda parte de este post.


Cuidate.

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