Celebrando la vida: los misterios Eleusinos en el Barrio Yungay


Tal como anunciamos en la entrada anterior de este blog, tuvimos la oportunidad de participar el 30 de noviembre en el evento #ElijoPyme con dos actividades: Clase abierta: La risa y el cuerpo presente, conducida por Germán Fonseca y por mi; y para el cierre del evento, una función de la rutina Elegante, en el Hall central de la Casona Y. Hoy quiero centrarme en la experiencia vivida durante la clase.

Foto: Germán F

Lo primero que quiero destacar, es que llegamos a un espacio inmenso, vacío. Existía una necesidad imperante de habitarlo. Nuestra expansividad nos hizo disponer del lugar para ordenar nuestras cosas... nuestras herramientas de trabajo. Por supuesto, no podía faltar la voz, el sonido, la música.

Llegando a la sala

Foto: Germán F

Pasados dos minutos después de la hora convocada, comienzan a llegar personas de distintos tamaños, colores y entran al salón blanco. Cada una saluda cariñosamente al entrar y miran curiosas. ¬¿Hay que sentarse en sillas o nos vamos a sentar en el suelo?- pregunta una de las presentes. Sin muchas instrucciones, nos vamos al centro del salón y hacemos un círculo. Cada una se despoja de sus zapatos y sonríen como quien está a punto de tirarse al agua. Para nuestra sorpresa, todas las personas asistentes a la clase eran mujeres...TODAS.

Fue simplemente una hermosa coincidencia...¿si?, ¿será coincidencia? (no estoy convencida de que haya sido coincidencia). Bueno, la clase comenzó con una introducción de Germán acerca de la risa, su definición, de qué nos reímos y cómo desde nuestra experiencia como compañía la entendemos. Después hablé sobre el origen femenino de la risa, contado desde la mitología griega (la historia de la risa sanadora de Baubo).

A partir de ese momento, el círculo se volvió poderoso. Dos de las presentes identificaban a Deméter como la diosa de la agricultura y la fertilidad...de los ciclos de vida y muerte.

Mientras contaba la historia de cómo Perséfone, hija de Zeus y Deméter, había sido raptada por Hades, veía en los ojos de todas una conmoción ¬ Imagínense cómo se sentía Deméter al no poder encontrar a su hija desaparecida...no sé si alguna de ustedes ha experimentado esta situación. Deméter cayó en una profunda melancolía y nada ni nadie nacía en la Tierra...todo moría, la Tierra se heló - Una de ellas murmura ¬La tristeza te paraliza - mientras las demás asienten con la cabeza, y Germán captura algunos momentos con su lente.

Contando historias

Foto: Germán F.

Ellas sabían de lo que les estaba hablando, por lo que siento que fue más profunda la reflexión hoy, a más de 45 días de protestas en Chile, con 2 personas con pérdida total de la visión por el actuar de Carabineros, 2.808 hospitalizados (heridos) y 24 muertos confirmados hasta ahora. Ellas también encontraron un sentido sanador a la sonrisa vertical de Baubo...esa sonrisa placentera que da vida. Nos cruzamos miradas de reconocimiento entre nosotras y espontáneamente sonreímos. No podía pasar por alto mencionar cómo evidenciamos, en medio de esta crisis, que las mujeres somos capaces de organizarnos y encausar un mensaje en unidad... un mensaje poderoso.

Para todas en ese momento era un alivio asumir el cuerpo femenino como un territorio también político, que es capaz de decir muchas cosas...de impactar más rápido y más fuerte que cualquier munición de guerra. Esa desnudez del cuerpo y del alma que revela el juego del poder. Resuena como un mantra en mi cabeza "y la culpa no era mía, ni dónde estaba, ni cómo vestía... el violador eres tú". Resulta que no era la única...unidas somos imparables.

Registro audiovisual de performance "Un violador en tu camino", de Colectivo Las Tesis

En el círculo, las miradas atentas, la mitología y las reflexiones en torno al momento del que nos ha tocado ser protagonistas nos libró de culpas... nos trae un momento de paz en el que nos permitimos invocar la risa en nuestro cuerpo. Solo teníamos 60 minutos de clase, así que después de las palabras, vino la acción... el goce del movimiento, el sentir al otro en el espacio (cerca y lejos), el proponer sonidos con los movimientos, en trabajar coordinadamente con otra. En ese momento, Germán llevaba la batuta, mientras yo capturaba en imágenes algunos momentos.

Foto: Isabel H.

Esos 60 minutos de clase, sin querer queriendo, se convirtieron en la celebración de la llegada de Perséfone...de la vida en la tierra. No estábamos en Eleusis, sino en Santiago de Chile, en el Barrio Yungay, pero aún así perdura el misterio que cada cierto tiempo nos es revelado como un gran destello de luz. Estas ocho mujeres me recordaron la fortaleza de la matriz y de cómo podemos ir tejiendo juntas un camino más justo, más despierto, más consciente y contenedor. 60 minutos de catarsis que logró sostener nuestras angustias y apuntar hacia una resignificación del cuerpo. He ahí mi reflexión que da título a este artículo.

Sin muchas más palabras que estrujar por el momento, me despido.

Adiós, corderxs

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