El Doctor recetó risa y rezo: develando el misterio


Andrés del Bosque impartiendo el taller

El pasado 13 de mayo, en la Sala Alejandro Flores, se llevó a cabo el taller de bufón Risa y Rezo: El Misterio, conducido por el Dr.en Artes Escénicas Andrés del Bosque, quien nos trae su sabiduría desde el Viejo Continente. Este taller fue posible gracias a la co-producción entre el TeatroMuseo del Títere y el Payaso (Valparaíso) y La Comunidad del Cordero Teatro (Santiago).

Fueron 5 días de intenso trabajo en el que los sonidos, la voz, el movimiento y la más cruda honestidad se manifestaron.

Quiero compartir el registro de mis memorias durante este acontecimiento, además de algunas de las imágenes captadas por el lente de Germán Silva.

Andrés del Bosque y su clase

Andrés expone que los misterios son las representaciones sacras que utiliza la iglesia para adoctrinar a sus fieles. Tanto Mayakovski, como Darío Fo ven en el contenido de los misterios el sentido bufo, metafórico. Nos habla que es posible identificar en los relatos bíblicos la esencia cómica y humorística que proviene de divinidades que celebran con risa.

Así que comenzamos sintonizándonos con cantos...esa manera particular y amable que tiene Andrés del Bosque para iniciar una jornada de emociones intensas, de explorar los propios límites: de qué me río.

No es solamente armonías y ritmo al sonar del djembé y las voces, se trata de conectar con el interior y el exterior. La disposición en el espacio aquí es concéntrica y el movimiento coordinado. Comienzamos a sentirnos en estado lúdico y atento.

Cantos y percusión

A través de distintos ejercicios, las bandas de bufones se conformaban, se complementaban, se contrariaban, declamaban, cantaban...demostrando que esas jorobas y deformidades pueden revelar a la audiencia una gran belleza e incluso una cruel verdad.

Banda de bufones del misterio: enanas y enanos

Banda de bufones del misterio: enanas y enanos

Escuchando indicaciones

Entre más nos adentramos en las deformidades, más se permitían los presentes trasgredir algunos tabús personales, siempre transitando estos caminos desde el humor y la liviandad.

Los juegos iniciales propuestos por Andrés permitieron descubrir el cuerpo carnavalesco de cada uno, reirnos al parodiar a alguien de los presentes in situ...descubrimos a carcajadas las voces cantantes, las voces declamantes y las voces demandantes...pero sobre todo, que en las bandas de bufones no existe conflicto alguno: cada cual se encuentra feliz de ser quien es y de ocupar el estatus que tiene dentro del grupo. Esto supone una complicidad importante: el fino juego de proponer y ceder... En otras palabras, saber escuchar con los oidos y todos los otros sentidos.

Lo que si debe ocurrir es una transformación, pero esa transformación no pasa sólo por un disfraz o un maquillaje...hay algo que definitivamente cambia para siempre en el interior cuando se está en esta búsqueda de lo cómico.

Construyendo a los bufones

La disposición de las bandas enfrentadas diagonalmente en el espacio escénico dieron una batalla feroz, descubriendo su sintonía, aprovechando sus talentos.

Es un trabajo que comenzó desde el interior y que fue vistiendo cuerpos distintos, no cotidianos, obligando a los participantes a descubrir la carencia de límites del bufón. Para acompañar este proceso y catalizarlo, Andrés echa mano de otras disciplinas (como la morfología forense, que estudia formas, longitudes, dimensiones y cromatografía de los rasgos generales y específicos del rostro de una persona; el eneagrama como herramienta complementaria). Al estudiar el rostro de los participantes y su relación con algunos rasgos de personalidad, es posible jugar con las polaridades que presentan algunas tentaciones, bajas pasiones (pecados), máscaras y contramáscaras. Esto permite a los intérpretes decir y hacer desde cietos estados exacerbados, produciendo un efecto cómico.

Este ejercicio requiere de valor. Si no juegas, no descubres. Si no descubres, te vuelves aburrido para la audiencia. Varias veces escuchamos a Andrés decir: "Lo opuesto de lo cómico no es lo serio, sino lo aburrido". Esto se nota en la práctica, y aquellas personas que asumen riesgos al subir a escena, suelen sacar buenas carcajadas.

Prostitutas y vagabundos

Las bajas pasiones

El camino hacia la paz está trazado por el sonido de la risa. Citando a Andrés: "esta práctica bufonesca ligada a los juglares y juglaresas, nos sitúa en la ruta de la risa perdida, hacia la matriz eufórica del mundo, fuente de la que mana el origen femenino de la risa".

banda de bufones

He estado reflexionando sobre la bufonería desde mi primer contacto con Andrés del Bosque, y desde entonces me convenzo más de que indagar en nuestras claudicaciones y deformidades desde la risa nos permite ver aquello que tanto nos cuesta decir en voz alta...todo aquello que pensamos y no decimos, que padecemos y callamos. Hemos aceptado los "ismos", los dogmas, las ideologías como verdades absolutas que terminan en el eterno aburrimiento y el silencioso sufrimiento de una sociedad que pide a gritos un cambio.

Así se ven algunos de los participantes, durante su transformación:

Dos vagabundos

vagabunda, vagabundo y prostituta

Bufón travestido

Los camarines de la Sala Alejandro Flores

Los camarines de la Sala Alejandro Flores

Veronica maquillándose

Vagabunda

Vagabunda

Transformando a Antonieta

Como mujer, migrante, mestiza y originaria de un país en dictadura, he descubierto en la bufonería un camino poderoso para enfrentarse al proselitismo que invade las naciones del mundo... para darle la cara a un sistema que clasifica, etiqueta, discrimina, divide y termina llevando a la humanidad por dos posibles caminos: la adaptación a un entorno enfermo; o la incapacidad de pertenecer (ese "nadar contra la corriente" que termina extinguiendo la salud).

Finalmente, quiero concluir agradeciendo a todas aquellas pesonas que formaron parte de esta única experiencia, pero sobre todo, a uno de mis maestros: Andrés el Bosque.

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